| | | | | | |

Entre Silicon Valley y tapas: una aventura inesperada

San Francisco, allá voy.
No sé si suene más como la introducción de una película de Steve Jobs o como el título de un reality show en el que me pierdo entre tranvías, cafeterías hipsters y oficinas tech con más cristales que una catedral futurista.

La idea es simple (aunque nada en mi vida es tan simple): quiero sumergirme en la industria tecnológica, ver de cerca las innovaciones que se cuecen, conocer a los nuevos agentes de cambio y, de paso, presentar mis propios proyectos. En otras palabras, un viaje de negocios… pero con la maleta medio llena de ilusiones y medio vacía para souvenirs de “soy un turista tech en Silicon Valley”.

Claro que todo esto no se queda solo en California. Después de los pitch, las charlas, los cafés eternos y los inevitables choques culturales con la puntualidad gringa, daré el salto a España. Será mi primera vez en ese país y, sinceramente, me emociona descubrirlo con ojos de novato: calles nuevas, acentos distintos, tapas misteriosas y ese ritmo de vida que siempre me habían contado pero nunca experimenté.

Lo mejor llega en la segunda parte de la historia: mi madre. Sí, esa persona especial que ha sido compañera de vida en todo, se unirá a la aventura en Barcelona. Ella me alcanza allí, justo cuando ya estoy domado por jet lags, reuniones y demasiados vuelos low-cost. Y sé que la última parte del viaje, compartida con ella, será lo más genial.

Lo gracioso es que todo esto coincide con mi cumpleaños. Yo no soy de los que organizan fiestas épicas ni de los que bloquean un restaurante para invitar a medio mundo. Pero este año, después de tanto trabajo y esfuerzo, decidí darme permiso para algo distinto: un viaje que mezcla negocio, turismo y familia. Un viaje que, si todo sale bien, será la mejor celebración que me podría regalar.

Así que aquí me tienen, entre pestañas abiertas de Airbnbs y buscadores de vuelos, planificando la logística con la misma emoción que cuando uno descubre que todavía hay café en la cafetera. Porque sí, este viaje será de negocios, de turistear un rato, y de compartir otra aventura más con mi madre.

Similar Posts

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *