Hola Madrid!
Regresé con aún más recuerdos de ese viaje que, sin duda, me regaló amistades y experiencias inolvidables. Ya les había contado sobre la misión oficial del viaje —sumergirme en el mundo TECH y sus tendencias—, así que pasé la mayor parte del tiempo entre eventos de esta categoría, con alguna que otra experiencia inesperada como hacer yoga dentro de una catedral o sentir el sonido y sus vibraciones recorrer mi cuerpo. Lo admito: no exploré San Francisco al 100 %. El tiempo simplemente no me alcanzaba.
En mi último día me regalé un recorrido en bicicleta por los barrios que ya conocía, antes de regresar al hotel para preparar todo y encaminarme al aeropuerto.
Y hablando de coincidencias bonitas: mientras esperaba mi vuelo a Madrid conocí a una familia española que regresaba de vacaciones. Además de su calidez y humor, no dudaron en compartirme consejos locales para disfrutar más mi estancia. Pero también me dieron el consejo más valioso para esta parte del viaje: “Genaro, asegúrate de comprar con tiempo tus boletos para la Sagrada Familia. Es de los lugares más visitados de España; si intentas reservar un día antes… olvídalo.” Obviamente, en cuanto tuve oportunidad busqué boletos, y gracias a ellos pude conseguir entrada, casi para el final de mi viaje.
Llegando a Madrid, desde el primer minuto fuera del aeropuerto, supe que estaba en una de las ciudades más bonitas que he conocido: su arquitectura, su ambiente amistoso —o guapachoso, como diríamos los mexicanos—, su arte y, desde San Francisco, su gente. Esta parte del viaje fue completamente por placer, y explorar la ciudad sin prisa fue justo lo que necesitaba para recuperarme.
Les comparto algunas fotos.



